El diseño en orden

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El diseño en orden

Para encon­trar la solu­ción del acer­ti­jo, hay que resol­ver las ecua­cio­nes en un cier­to orden. El geren­te me sugi­rió que guar­de las fac­tu­ras según su orden cro­no­ló­gi­co. Los inves­ti­ga­do­res aún no advier­ten nin­gún orden en los pará­me­tros segui­dos por el ase­sino serial.

En este pre­ci­so ins­tan­te una mamá le gri­ta y reta a su hijo ado­les­cen­te por­que su cuar­to está todo des­or­de­na­do. Vivi­mos moti­va­dos y diga­mos obse­sio­na­dos por encon­trar algo que nos orde­ne y si nues­tra vida se des­or­de­na pasa a pri­mer orden de obje­ti­vos el reor­de­nar­la.

 

Por otro lado el cama­re­ro nos pre­gun­ta qué vamos a orde­nar y ahí qui­zás nos pre­gun­te­mos ¿qué debe­mos orde­nar?

 

Vamos a orde­nar­nos

Según la defi­ni­ción de la Real Aca­de­mia Espa­ño­la el sig­ni­fi­ca­do de esta pala­bra refie­re colo­car algo de acuer­do con un plan o de modo con­ve­nien­te. Tam­bién este con­cep­to se apli­ca a la noción de man­dar a que se reali­ce una deter­mi­na­da acción. Este tér­mino hace refe­ren­cia al correc­to posi­cio­na­mien­to de deter­mi­na­dos obje­tos que pue­den ser cla­si­fi­ca­dos según cate­go­rías. Rea­li­zar orden en una casa pue­de ayu­dar a encon­trar el correc­to fun­cio­na­mien­to y espa­cio de todo lo que en ella se encuen­tra.

 

El man­da­to dice que debe­mos apren­der a orde­nar y se nos con­si­de­ra del lado oscu­ro al mos­trar nues­tro des­or­den y ahí todos vaci­la­mos cícli­ca­men­te entre orden y des­or­den.

Aho­ra bien, enten­der que en el dise­ño tra­ba­ja­mos y mucho en poner den­tro de un plan o de un pro­gra­ma nues­tras pro­duc­cio­nes es reco­no­cer que somos gen­te de orden.

Pero no debe­mos per­der de vis­ta que ejer­ce­mos una pro­fe­sión pro­gra­má­ti­ca que se nutre y se recla­ma muchos antó­ni­mos a la hora de hacer dise­ño.

Expre­sa­mos que hay que rom­per más con lo que esta­mos hacien­do, arries­gar más y jugar­nos a la hora del uso del plano. Media­na­men­te se nos recla­ma rom­per con lo esta­ble­ci­do, des­or­de­nar­nos, salir­nos de la zona de con­fort y en esa ten­sión pare­ce que debe­mos acos­tum­brar­nos a con­vi­vir.

 

Enton­ces al hablar de orden en el dise­ño podría­mos des­cri­bir­lo como algo que luce ele­gan­te­men­te bien des­pei­na­do.

 

¿Está bueno ser des­or­de­na­do?

A decir ver­dad, quién pue­de afir­mar cuál es la for­ma correc­ta de ser o tra­ba­jar. Sí, esta­blez­ca­mos como un pun­to de par­ti­da y no de con­sen­so que lo nues­tro, en los dise­ña­do­res, es estar en el esta­do crí­ti­co que no es lo mis­mo que decir estar en el esta­do medio de las cosas.

La ten­sión es ese lugar que segu­ro nos cae de la mejor mane­ra. Asu­mir­nos que ese espa­cio nos va a entre­gar la armo­nía nece­sa­ria para saber que esa ambi­güe­dad es sana y no un pro­ble­ma a corre­gir.

 

Ya yen­do al espa­cio comer­cial y en la medi­da de lo posi­ble, enten­der que los aspec­tos admi­nis­tra­ti­vos no son lo nues­tro nutrir­te de gen­te que entien­de el orden como nece­si­dad pri­mor­dial te darán mejor ges­tión de dise­ño. Salir de ese espa­cio impli­ca rodear­se de gen­te y con­vi­vir para poder desa­rro­llar­se.

 

¿Pue­de el orden sur­gir del caos?

En el dise­ño es común hablar de desafío y enten­der que la hoja en blan­co es lo mejor que nos pue­de pasar, la pre­gun­ta comien­za a dibu­jar una res­pues­ta.

Nos había­mos que­da­do en la pre­gun­ta del cama­re­ro cuan­do nos dijo qué íba­mos a orde­nar y pen­sar en esas prio­ri­da­des a aco­mo­dar o qui­zás a des­aco­mo­dar es enten­der que hacer dise­ño es refle­xio­nar.

Pen­sar, pro­gra­mar, dudar y apar­tar­nos del cen­tro de la esce­na para al menos creer que debe­mos poner cada cosa en su lugar para que todo pue­da fluir. Por­que de eso se tra­ta dise­ñar, de fluir y en su defi­ni­ción está su esen­cia y razón para que las cosas sur­jan con faci­li­dad.