Cuestiones típicas entre lo dicho y lo hecho.

Un can­tau­tor escri­be her­mo­sas can­cio­nes de amor, can­ta, cau­ti­va al mer­ca­do y lle­na esta­dios. Las muje­res vibran con sus letras e idea­li­zan en su per­so­na el pará­me­tro de cómo debe­ría ser una rela­ción matri­mo­nial que nun­ca llega.

Vaya­mos aho­ra al show off y vemos a ese hom­bre ideal que vive ence­rra­do en una man­sión, con una vida ocul­ta y lle­na de mie­dos. Sus rela­cio­nes de pare­ja son fuga­ces y trau­má­ti­cas pero ese caos lo invi­ta en cada llan­to a escri­bir­le al amor.

Hay una her­mo­sa figu­ra visual en una fra­se que dice que el que toca no bai­la, en estas peque­ñas líneas tra­ta­re­mos de dilu­ci­dar que nos pasa con lo que lee­mos de la teo­ría escri­ta y ver­bal del dise­ño ver­sus tu vida pro­fe­sio­nal y reali­dad cotidiana.

Her­mo­sas citas imprac­ti­ca­bles en un futu­ro cercano

Se leen her­mo­sos rulos dia­léc­ti­cos don­de te invi­tan a más, “Tu tra­ba­jo como dise­ña­dor grá­fi­co es des­per­tar, per­tur­bar, ins­ti­gar y lo más impor­tan­te: pro­vo­car”. Geor­ge Lois.

Segu­ro esta­mos todos de acuer­do y yo tam­bién creo en lo mis­mo, pero vale acla­rar que, nin­gún cla­va­dis­ta de Aca­pul­co haría lo que hace si no se die­ran las con­di­cio­nes míni­mas de que al caer haya agua.

Con­se­jo, aun­que no soy muy afec­to a que se tome mi con­se­jo como pará­me­tro, no hagas caso a todas las bellas pala­bras román­ti­cas que escri­bi­mos o deci­mos, siem­pre con­frón­ta­las con tu día a día. A mi enten­der te dará un día de tra­ba­jo más real y una vida más cabal.

Al final sien­tes que nun­ca llegarás

Ten­go la teo­ría que si lees las revis­tas que te dicen, cómo con­se­guir el hom­bre ideal en cin­co tips de lo que nun­ca debe­rías hacer en tu pri­me­ra cita, lo úni­co que esta­rán con­si­guien­do es que nun­ca con­si­gas a tu prín­ci­pe azul y com­pres el pró­xi­mo núme­ro con los otros cin­co con­se­jos que sí te lle­va­rán al éxito.

Muy impor­tan­te, se debe estar infor­ma­do, se tie­ne que escu­char y ver la reali­dad, pero lo más impor­tan­te, es que tú pue­das pen­sar y esta­ble­cer tu pro­pio mapa, ponien­do siem­pre arri­ba tus for­ta­le­zas que por míni­mas que sean son las tuyas y no los éxi­tos de otro. Tra­ba­ja fuer­te en ti.

Tu clien­te no es una multinacional

Fuis­te a un cur­so que te mos­tra­ron las mar­cas más cool y exi­to­sas del momen­to, sus imple­men­ta­cio­nes, te mara­vi­llas con el manual de apli­ca­cio­nes grá­fi­cas, pasas al break y lue­go te hablan de los genia­les que son esos trabajos.

De regre­so en el trans­por­te públi­co por la ven­ta­na pier­des la mira­da en la nada y ves que tus pro­duc­cio­nes están muy por deba­jo de esos ejem­plos, que en reali­dad de mar­ca te habla­ron poco y sim­ple­men­te te mos­tra­ron mucho, la con­fu­sión te inva­de. Al rato entien­des que te refre­ga­ron muchas pro­duc­cio­nes lin­das de lo que nun­ca lle­ga­rás a lograr.

Es impor­tan­te tener en cla­ro que tu clien­te por lo gene­ral tie­ne docu­men­to que lo iden­ti­fi­ca, alguien que quie­re y muchas veces no escu­cha o que le gus­tan cier­tas cosas que tú tra­ta­rás de per­sua­dir para no hacer. Pero en fin, él es tu clien­te y tú resol­ve­rás como hacer de eso una con­vi­ven­cia lo más armó­ni­ca posible.

Tu pro­duc­ción al final se con­fun­de en la lucha y no será muy que­ri­da por ti. Déja­la ahí, pon­la repo­sar como el pana­de­ro pone el bollo de pan a levar y vas a encon­trar al tiem­po muchas vir­tu­des en tu dise­ño e infi­ni­dad de inge­nui­da­des come­ti­das que la expe­rien­cia te fue quitando.

Hay mucho rui­do por ahí

Se te hace difí­cil tra­ba­jar pero más difí­cil se te hace lle­gar a encon­trar la puer­ta que tie­nes que gol­pear para poder mos­trar tu car­ta de presentación.

Sigues los pasos al pie de la letra del coaching de entre­pe­neur que tomas­te el mes pasa­do, repa­sas los apun­tes, tu ropa habla bien de ti pero algo anda mal. Los días pasan y nada. Las dudas, la ansie­dad y las nece­si­da­des crecen.

Lo pri­me­ro es cas­ti­gar­te en que algo estás hacien­do mal y te bloqueas.

Las tor­tu­gas de mar nacen de a miles y solo unas muy pocas lle­ga­rán al agua y eso es algo que en el entre­peu­ris­mo se ocul­ta, es muy lin­do para los gobier­nos hablar de sus incu­ba­do­ras pero nun­ca te cuen­tan que pasó con ellas cuan­do tuvie­ron que vivir sin el finan­cia­mien­to del estado.

Hay rui­do, la foto que ves mues­tra una ima­gen que si la miras y no la lees pue­de lle­var­te a un error. Lee y re lee el entorno, ahí siem­pre habrá mucho más para encon­trar, can­ti­dad de ele­men­tos impor­tan­tes por des­cu­brir, mucho por ver que está por fue­ra de la pare­ja que se besa en el cen­tro de la escena.

Construye un ojo inteligente.

Por qué ellos y yo no

La pro­li­fe­ra­ción de nue­vas ten­den­cias de lo que se va a estu­diar, la pro­fe­sio­na­li­za­ción de ofi­cios como el dise­ño, que cabe acla­rar ha cre­ci­do de for­ma expo­nen­cial la can­ti­dad de sus estu­dian­tes, gene­ran muchas veces que el rit­mo en que el mer­ca­do lle­ga a asi­mi­lar todo este alu­vión de gen­te sea len­to y muchas veces imposible.

Lo que hoy nos está pasan­do es en gran par­te la sobre imple­men­ta­ción y sobre satu­ra­ción de ofer­ta sin tener un cono­ci­mien­to cla­ro si hay tan­ta nece­si­dad. Todo esto se mue­ve si hay finan­cia­ción y razo­nes reales para su utilidad.

A mi enten­der los dise­ña­do­res esta­mos mal apro­ve­cha­dos y no somos reque­ri­dos en ámbi­tos don­de sería­mos más úti­les. Al entrar a un cen­tro comer­cial, éste rebo­sa de pie­zas con dise­ño, pero en la medi­ci­na, la indus­tria, la edu­ca­ción y en otros tan­tos rubros se ve muy poco su par­ti­ci­pa­ción o en los que la hay es de muy pobre calidad.

Los gobier­nos debe­rían tener infor­ma­ción real de la can­ti­dad de pro­fe­sio­na­les que se pro­du­cen cada año y que suce­de con la inver­sión rea­li­za­da en la gene­ra­ción de dicho profesional.

Hay datos muy pre­ci­sos de cuán­ta ganan­cia gene­ra la inver­sión de dise­ño en el sis­te­ma pro­duc­ti­vo pero has­ta el momen­to está muy poco aprovechado.

Segu­ra­men­te te pre­gun­ta­rás por qué yo no? y la res­pues­ta qui­zás esté fue­ra de ti y la ten­gan los direc­ti­vos de las uni­ver­si­da­des, los minis­te­rios de pro­duc­ción y en los pro­fe­sio­na­les en acti­vi­dad que de una vez por todas bre­gue­mos por una aso­cia­ción o cole­gio que res­guar­de un tra­ba­jo digno, sóli­do y pro­fe­sio­nal para todos.

Para cerrar y dejar abier­ta la puer­ta de la espe­ran­za en una piza­rra reza­ba una fra­se muy intere­san­te que espe­ro que les sea útil.

“La inteligencia es la voluntad de seguir adelante”.

J. P. Sartre

A mi me cayó como ani­llo al dedo para afir­mar y reafir­mar qué dife­ren­cias exis­ten entre lo que pue­do hacer, lo que hago y lo que me dicen que debe­ría hacer.